
Mi hermana Virginia, ha trabajado 2 años en la Asociación Down Coruña. Gracias a ella, mi visión de estos espontáneos niños ha cambiado sustancialmente. La ignorancia sobre el tema, es la que nos provoca el "miedo hacia lo desconocido". Afortunadamente, he tenido la suerte de vivir esta experiencia y puedo hablar de ellos conociendo sus cualidades a través de los ojos de Vir. Hoy, sé algo más de ellos, de sus primeros trabajos, de sus anécdotas, de sus amores y sobretodo, de lo mucho que han aportado a sus respectivas familias. En una de las conferencias organizadas por la asociación, un hermano de un niño con síndrome de Down decía: "Gracias a mi hermano, mi familia sufre un síndrome de amor"... Sí, es cierto, ellos padecen una discapacidad "claramente visible", pero... ¿Y quién no tiene alguna otra? Unos, incapaces de mostrar afecto, otros demasiado preocupados de nosotros mismos, egocéntricos, narcisistas, sin escrúpulos... Pensemos en ello y tratemos de reconocer nuestras propias discapacidades, que aunque no tan "claramente visibles" estas sí se pueden curar.
Hoy, he leido en el 20 minutos que un cura (en un pueblo de Ourense) se ha negado a dar la primera comunión a un niño con síndrome de down, alegando que "el niño, desentonaba en el grupo"... (Cuando pensaba que ya nada en la Iglesia me podría sorprender...)
3 comentarios:
La personas que padecen este síndrome se identifican facilmente por sus rasgos característicos, y nacen con esta discapacidad sin posibilidad superarla, aunque pueden mejorar su capacidad intelectual. Pero no es el caso de otras discapacidades, adquiridas a lo largo de la vida, que pueden tener solución, si se toman las medidas terapéuticas adecuadas, siendo fundamental la actitud de quienes las padecen, para la solución de la problemática de que se trate.
Pasaba a desearte una feliz semana. Un beso.
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