sábado, 30 de enero de 2010

EL PRIMER TRAGO DE CERVEZA...

A través del blog "Los libros de Teresa" conocí este libro, "El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida" (de Philippe Delerm). Una narración exquisita en la que el autor francés nos va contando cuáles son (a su parecer) aquellos pequeños placeres de la vida, pequeños detalles que habitualmente se nos escapan en esta vida ajetreada que llevamos y que son en realidad unos importantes alicientes para una vida plena y satisfactoria. Como muchas veces he comentado, me parece fundamental que valoremos esas pequeñas cosas que nos da la vida, esos momentos cotidianos y sencillos en los que nos regalamos algún momento para disfrutar (cada uno con sus alicientes particulares). Son estos "pequeños ratines" ó instantes de gozo los que nos dan esa "calidad de vida" y nos hacen valorar este precioso regalo que es la vida.
Aquí un pequeño fragmento del libro:
"Es el único que vale la pena. Los siguientes, cada vez más largos, más anodinos, sólo te dejan una sensación de pastosidad tibia, de abundancia despilfarradora. Tal vez en el último resurge, con la desilusión de terminar, una apariencia de nervio... ¡En cambio, el primer trago! ¿Trago? Empieza mucho antes de la garganta. En los labios aflora ya ese oro burbujeante, frescor amplificado por la espuma..."
Además del primer trago de cerveza, otros placeres de la vida para Delerm (algunos comparto) serían: el paquete de pasteles del domingo por la mañana, ir a coger moras, la autopista de noche, el Tour de Francia, leer en la playa, ese primer jersey del otoño... (y muchos otros).
Me gustaría contaros alguno de mis pequeños alicientes vitales y si alquien quiere, que nos cuente los suyos (a ver si alguien se anima). Ahí van los míos:
- Esa tarde-noche de un viernes en la que por alguna curiosa razón todos los miembros de tu familia tienen planes y te encuentras de repente, sólo en casa; sabes que vas a disponer de por lo menos 4 horas de apetecida soledad y empiezas a disfrutar del ritual que hay alrededor de un relajante baño de espuma, mmm con la luz apagada y velas, música relajante, aceites, sales... Te sumerges bajo el agua sin importarte que se te estropee el peinado, cierras los ojos y tu mente se queda en blanco y las preocupaciones desaparecen...
- Mis viajes en tren a Madrid. Casi todos los años me desplazo a Madrid a hacer alguna visitilla a mi amigo Antonio y siempre me dicen ¿por qué no vas en avión? Vale, que ya se que es la mejor opción, pero resulta que yo estoy de vacaciones y no tengo ninguna prisa, ni me preocupa tardar 7-8 horas (en el Talgo diurno) en llegar. Siempre acabas manteniendo una conversación con algún pasajero desconocido, paseas de camino a la cafetería, escuchas música, ves alguna peli, conectas el portátil, hablas por teléfono (cuando te lo va permitiendo la cobertura), contemplas esos preciosos paisajes castellanos tan diferentes a los nuestros... Y tienes tanto tiempo para meditar, reflexionar sobre el rumbo de los acontecimientos e incluso tomar notas. Me encanta comprar un libro en la misma estación de Chamartín y leerlo a la vuelta...
Bueno, no quiero aburriros lo dejo aquí aunque tengo tantos!...

2 comentarios:

Teresa dijo...

Hola Nuria, qué libro tan delicioso ¿no?. Me ha encantado ver que lo viste en mi blog.
Ahora visitaré despacio el tuyo y haré un enlace para tenerte a la vista.
Un saludo
Teresa

Ligia dijo...

Para nada aburres contando tus placeres. La soledad bien aprovechada a veces llega a ser un verdadero placer. Abrazos