jueves, 19 de noviembre de 2009

LLUVIA...

Me gusta escucharla al despertar, mientras me siento serena y a oscuras; torrencial diluvio que me hipnotiza y me transporta a un desierto caluroso en el que la espero con ansiedad. Muchos hablan de ella con fastidio y maldicen su llegada pero a mi, me visita frecuentemente en los lugares en los que suelo estar, mas no por ello deseo su ocultación. Recuerdo una tarde de deportes en la lejana juventud; corría bajo su intenso efluvio empapando mi cabello sin que esto fuera motivo de preocupación alguna. Sentía las gotas resbalando por mi cara, mi ropa mojada y mi piel se erizaba hasta acabar blanda y arrugada. Sentía un barrido de energías limpiando mi alma, pensaba que allí finalizaba un sentimiento y respiraba a pleno pulmón, como si nunca me hubiera sentido tan recargada y rebosante de energía. No he vuelto a correr despreocupada bajo su manto pero a veces, cuando mil demonios invaden mi cuerpo y mi pensamiento, deseo ansiosa su llegada renovadora y purificante...

4 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

También a mi me encanta la lluvia. Y empaparme.

Ligia dijo...

Se siente uno protegida debajo de un paraguas, cuando en el fondo deseamos sentir la liberación bajo la lluvia. Abrazos

....... . ... . .... .. ... ... ... . . .. M or S e . . . . dijo...

Las lluvias en verano SI pero en invierno, a veces la humedad hace estragos agh!pero me apunto al paraguas...

NURIA CORRAL dijo...

me encanta oir llover un domingo por la mañana cuando no hay que levantarse, ese sonido tan relajante me ayuda a conciliar el sueño de nuevo